Morelia recibe a Francisco


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Morelia vivió un día histórico protagonizado por la energía de miles de almas que se volcaron a las calles para darle al Papa Francisco

Marco Malvido

Fue ‘un segundo de gloria’ que perdurará toda la vida. Así lo describieron quienes lo vivieron. Nativos o turistas, daba igual, Morelia vivió un día histórico protagonizado por la energía de miles de almas que se volcaron a las calles para darle al Papa Francisco una emotiva y calurosa bienvenida registrada por fotografías, videos y testimonios que quedarán guardados en la memoria eterna colectiva de la capital michoacana.

Fue un día de fe. De convivencia y aroma a colectividad. A igualdad. Las virtudes emanaron de la gente que le dio vida a la ruta de 18 kilómetros trazada por el Papamovil, en una jornada en la que el mosaico multicultural fue reunido por un solo personaje, de envergadura histórica única para un visitante a la Antigua Valladolid.

El rostro que Morelia ofreció al mundo a través de los más de 500 periodistas que dieron cobertura a la jornada fue el de una anfitriona noble, que incluso antes de bajar del avión, le regaló al Papa Francisco un mosaico viviente, formado por mil 500 personas, que se coordinaron de modo que desde la óptica aérea, representaban el rostro del Obispo de Roma.

No hubo montañas humanas, pero si grandes cerros de fe los que se movieron, representados en las plegarias y sentir de creyentes que pidieron un milagro, o bien, oraron por el bienestar y la salud de los suyos.

La calidez, el colorido, las fibras emotivas más sensibles a flor de piel. Todo eso se llevó el Papa de Morelia.

Familias, parejas, agrupaciones juveniles, religiosos y figuras de toda indole, se mezclaron para crear un ambiente de cohesión que perduró durante toda la tarde, incluso aún de la partida del Sumo Pontífice hacia la Ciudad de México, después de haber iluminado el espíritu de miles de michoacanos que le entregaron el alma.