Líder mundial


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Poseedor de un gran carisma, el papa Francisco rompe esquemas y plantea la renovación de la Iglesia católica.
POR NOEMÍ GUTIÉRREZ

La crisis al interior de la Iglesia católica, allanó el camino para que el sucesor del Papa Benedicto XVI, fuera el primer Papa latinoamericano y el primer jesuita: Jorge Mario Bergoglio.

Con el cambio radical que impuso desde el primer día de su pontificado, el cardenal argentino decidió que su nombre marcaría la diferencia con otros Papas, por lo que se llamó Francisco.

“Los cardenales ponen a un jesuita para darle salida a la crisis que tiene el catolicismo, no para que administre la crisis, como hizo Juan Pablo II o como hacía el mismo Benedicto XVI (…). Lo que plantean para decirlo en términos empresariales es una reingeniería de la Iglesia católica y eso es lo que está haciendo Bergoglio”, afirma el antropólogo y especialista en religión, Elio Masferrer Kan.
El 13 de marzo de 2013, Bergoglio fue elegido el Papa 266 en la historia de la Iglesia católica. 
Desde sus tiempos como arzobispo y cardenal en Argentina, fue reconocido por su austeridad y humildad. Como Papa, renunció al lujo del apartamento en el Vaticano, en su país viajaba en autobús y él mismo se cocinaba.  Es aficionado al futbol y seguidor del club San Lorenzo de Almagro.
“Su estilo que rompe con la imagen que se tiene que los jerarcas católicos y su bonanza.

El carisma que tiene Francisco es completamente diferente a los dos anteriores, es la de un párroco bueno, bonachón”, asegura el analista sobre asuntos religiosos, Bernardo Barranco.

Por un problema de salud en su juventud, vive con un pulmón desde los 20 años. Ha condenado el capitalismo, el consumismo, el calentamiento global, el desinterés de los gobiernos por erradicar la pobreza y el maltrato a los migrantes.
“Él (Francisco) viene de una realidad donde el sacerdote está más comprometido socialmente con la gente, él tiene mucha conciencia social, sus discursos, tiene un profundo contenido de la doctrina social de la iglesia”, afirma Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis de México.

DE CARDENAL A PAPA
Jorge Mario Bergoglio es un argentino de 79 años. Nació el 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires, Argentitna. Hijo de inmigrantes italianos. Después de estudiar para ser técnico químico, a la edad de 21 años decidió entrar al seminario de la Compañía de Jesús, la orden de intelectuales dentro de la Iglesia.

Entre 1960 y 1969 estudió Humanidades en Chile; cursó la carrera de Filosofía en el Colegio Máximo San José, de los jesuitas; fue profesor de Literatura y Psicología; obtuvo la Licenciatura en Teología en el Colegio Máximo.

Fue el 13 de diciembre de 1969 cuando se ordenó como sacerdote a la edad de 33 años. Desde ese momento, su carrera religiosa fue en ascenso, ya que cuatro años después fue elegido provincial (responsable nacional) de los jesuitas argentinos para el periodo 1972-1978.

El pontífice fue acusado por organizaciones de derechos humanos de haber denunciado a dos sacerdotes de la Compañía de Jesús ante el régimen militar del dictador Jorge Videla (1976-1983), acusándolos de guerrilleros.

Bergoglio desmintió las acusaciones y dijo que gestionó su liberación. De acuerdo a la biografía que se encuentra en la página oficial del Vaticano “durante la dictadura militar se esfuerza en conservar la unidad de la orden jesuita, conmocionada por la teología de la liberación”.

Esa etapa lo marcó en su vida religiosa.

Vivió una situación muy convulsa, muy difícil de Argentina, que sin duda lo marcó mucho y de ahí podemos entender su vocación por la paz, el diálogo, la reconciliación porque vivió una situación atormentada de su patria”, señala el padre Hugo Valdemar.

En 1992, el Papa Juan Pablo II lo nombra obispo auxiliar de Buenos Aires. Seis años después es nombrado arzobispo de la Diócesis de Buenos Aires. El 21 de febrero de 2001 fue nombrado cardenal. Fue presidente de la Conferencia Episcopal Argentina desde 2005 a 2011.

Jorge Bergoglio no proviene de las corrientes progresistas y rechazó la Teología de la Liberación, tampoco representa al sector más conservador de la Iglesia católica.

En Argentina se enfrentó con el entonces presidente argentino Néstor Kirchner y su mujer y sucesora Cristina Fernández. Situación que se agravó cuando en 2010 se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo en ese país.
La renuncia del Papa Benedicto XVI el 11 de febrero de 2013, argumentado su avanzada edad –en ese momento a punto de cumplir 86 años–, abrió paso dentro de la iglesia para una nueva etapa, precedida por diversos escándalos.
“La mayoría de los cardenales deciden que por esta vez el Papa no sea nada que tenga que ver con la curia romana, por eso eligen a un latinoamericano, a un argentino y un jesuita, ésta es la razón por la cual entra Bergoglio”, asegura el doctor Elio Masferrer.

Fue elegido Papa en la segunda jornada del cónclave cardenalicio. Bastaron cinco rondas de votación y unas 25 horas, para que los 115 cardenales lo eligieran el sucesor de Pedro. Con Juan Pablo II fueron ocho votaciones y con Benedicto XVI, sólo cuatro.

Para el antropólogo Elio Masferrer, su perfil jesuita es lo que le ha dado herramientas para afrontar la crisis que vive la Iglesia, “los intelectuales se caracterizan por construir proyectos a futuro, porque ellos están viendo cómo sacar adelante la Iglesia y dejando de lado las cuestiones de coyuntura del momento, por eso ponen a un jesuita y no a otro que administrara la crisis”.

Las diferencias entre los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, no sólo es de formación y de perfiles. 
En una época en la que la información corre por las redes sociales, Francisco se posiciona frente al pontificado de Juan Pablo II.
“En el modo de hablar es más cercano, ha sabido encontrar un estilo más directo, más cercano que, por cierto, responde a la cultura de las redes sociales, con breves frases, mensajes contundentes, no homilías tan elaboradas ni tan articuladas como eran las de Juan Pablo con un profundo sentido antropológico filosófico”, apunta Hugo Valdemar.

PRESENCIA GLOBAL

El Papa Francisco ha presentado dos encíclicas. En 2013, Lumen fidei (La luz de la fe), y el 18 de junio de 2015, la segunda titulada Laudato Si (Alabado seas), en la que hace una demoledora crítica contra las grandes compañías y a los gobernantes de los países más poderosos, ya que han contribuido al cambio climático y a la pobreza por “el uso desproporcionado de los recursos naturales”.

Ha sido el único Papa en emitir un mensaje en una sesión bicameral del Congreso de Estados Unidos –el 24 de septiembre de 2015–, en donde habló de la “crisis de refugiados” sin precedentes y el drama de los inmigrantes en el continente americano, lo que representa “grandes desafíos y decisiones difíciles”.

“Para Bernardo Barranco, el Papa Francisco logró reunir los elementos que lo convirtieron en un líder mundial.

Genera mucha confianza y lo ha convertido probablemente hoy por hoy en el líder mundial que mayor respeto tiene de las élites mediáticas y políticas en el mundo”, asevera.

Además, el Bergoglio plantea el diálogo entre las religiones pero también el fortalecimiento del catolicismo.

Elio Masferrer explicó que Bergoglio “impulsa una política de las minorías religiosas, cristianas y católicas en el mundo y deja de lado la estrategia de Juan Pablo de alinearse con Estados Unidos ”.
El Papa Francisco también se aventuró a visitar Kenia, Uganda y Centroáfrica bajo el principio de que la paz es fruto de la justicia y la reconciliación basada en la misericordia.

Es por su formación jesuita, explicó el antropólogo, lo que lo impulsa a “trabajar sobre los márgenes, o sea, dónde crece la Iglesia católica, en África y en Asia, entonces se va a África y a Asia”.

Y agrega: “¿Dónde puede crecer la Iglesia católica? Entre los pobres, porque los pobres mayoritariamente son católicos en América Latina, pero ahí es donde los pentecostales le están comiendo el mandado a la Iglesia católica, entonces desarrolla una estrategia preferencial a los pobres”, asevera.
Incluso en la página oficial con motivo de la visita del Papa a México se incluye la leyenda “El Papa de la Iglesia pobre y para los pobres”.

El vocero de la Arquidiócesis de México afirma que Francisco ha dado una sacudida a la Iglesia católica que vivía en la comodidad.

Sacudir esa Iglesia que vive, vivimos en la comodidad, y no quisiéramos tener esa molestia que él tiene de acercarse a los alejados, a los más pobres, a los más necesitados, de tomar los temas sociales, apelar a la conciencia internacional”, señala.
El especialista en religiones, Bernardo Barranco, destaca el hecho de que el papa Francisco se atrevió a los cambios, no doctrinales, pero sí a cambios de actitud y es sensible con la sociedad contemporánea.
Por ejemplo, el año pasado aseguró que los divorciados vueltos a casar “no son excomulgados”, ya que forman parte de la Iglesia católica, además de que los más afectados en estos casos son los niños. Este hecho  le ganó la simpatía de muchos fieles.
Por su carisma e influencia mundial incluso la revista Rolling Stone le dedicó, en 2014, su portada.

Este Papa que no tiene empacho en romper esquemas y protocolos, señalar los errores de la jerarquía católica y, por supuesto, acercarse a los más necesitados, a los jóvenes, las mujeres, a los pobres, a los migrantes, llegará a México el 12 de febrero.